Abdala: tres cuestiones que debes saber del candidato vacunal cubano.

Abdala: tres cuestiones que debes saber del candidato vacunal

Por Liz Armas Pedraza, publicado en CubaHora. 

Después de tres meses de anunciarse el inicio de su ensayo clínico, el candidato vacunal cubano contra la COVID-19Abdala, avanza a la Fase III a partir del próximo 22 de marzo. Así lo anunció el Centro para el Control Estatal de Medicamentos, Equipos y Dispositivos Médicos (CECMED), que estudió por varios días las evidencias entregadas y los resultados obtenidos por Abdala en las fases anteriores.

De esta manera, son dos los candidatos vacunales cubanos que se encuentran en la Fase III de ensayos clínicos, siendo, además, los primeros de Latinoamérica en llegar a esta etapa de estudios: Soberana 02 y Abdala. Recordemos también que Cuba desarrolla otros tres candidatos vacunales con características y diseños de evaluación diferentes: Soberana 01, Soberana Plus y Mambisa.

Para dar detalles sobre el candidato vacunal Abdala y la Fase III del ensayo clínico, se desarrolló una Conferencia de Prensa brindada por BioCubaFarma, miembros del equipo de investigadores que lideran el desarrollo Abdala del CIGB y también representantes del Laboratorio AICA que participan en el proceso productivo.

¿CUÁL ES LA FORMULACIÓN DEL CANDIDATO VACUNAL?

El candidato vacunal Abdala, desarrollado por el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB), está formada por el dominio de unión al receptor, que es el responsable de infectar a las células humanas en el individuo. Según explicó Marta Ayala, directora general del CIGB, Abdala utiliza la porción más pequeña de la proteína de la espícula, o proteína S, responsable de la extensión del virus.

Este antígeno se expresa en la célula de la levadura Pichia pastori. Por tanto, tiene modificaciones que la alejan evolutivamente de la molécula como se ve en el virus y que es la que infecta. De acuerdo con Ayala, esta característica la convierte en una molécula muy atractiva desde el punto de vista antigénico para poder obtener altos niveles de respuesta inmune en los individuos.

Es así que, en el caso de Abdala, la proteína se une a un adyuvante inmunológico muy conocido como es el hidróxido de aluminio, ampliamente conocido y utilizado en vacunas ya probadas en humanos. “La unión de estos dos componentes es lo que hace que tengamos este candidato vacunal, el cual se administra por la vía intramuscular”, explicó Ayala.

En el caso de Abdala, la proteína se une a un adyuvante inmunológico muy conocido como es el hidróxido de aluminio, ampliamente conocido y utilizado en vacunas ya probadas en humanos (Liz Armas Pedraza/Cubahora)

PRINCIPALES RESULTADOS EN LA FASE I/II

Según explicó la doctora Verena Muzio, directora de investigaciones clínicas del CIGB, desde el punto de vista de la metodología de los ensayos clínicos las etapas que se han conducido hasta ahora con Abdala (I y II), son etapas que se conocen como ensayos exploratorios.

Durante la Fase I se realiza por primera vez la exposición de individuos al producto vacunal y se hacen diseños para evaluar, en primera instancia, la seguridad y también los resultados de inmunogenicidad.

Precisamente, Abdala (CIGB-66) inició la Fase I/II de ensayos clínicos el 7 de diciembre de 2020 en Santiago de Cuba. En la primera etapa, intervinieron 132 voluntarios entre 19 y 54 años de edad, divididos en seis grupos. Mientras tanto, en la segunda etapa, que arrancó en febrero de 2021, participaron 660 voluntarios ubicados entre los 19 y 80 años de edad.

En esta fase se estudiaron dos dosis de la vacuna con administraciones de 25 y 50 microgramos, y dos esquemas de inmunización: uno corto (cada 14 días) y esquema largo (cada 28 días). Así, no solo se evaluaba la seguridad e inmunogenicidad del candidato vacunal, sino que también se exploraban distintas alternativas para reaccionar ante posibles cambios.

Como resultado, se obtuvo que en el esquema corto los mejores resultados los tuvieron los voluntarios que recibieron las altas dosis. Ayala especificó que todos los individuos tuvieron respuesta de anticuerpos específicos contra la vacuna, y al menos esta respuesta fue cuatro veces mayor que en el tiempo de prevacunación.

Además, se determinó que estos anticuerpos fueron capaces de bloquear la unión de la proteína S con el receptor celular. Por último, se demostró que estos anticuerpos, presentes en la circulación de los individuos, son capaces de neutralizar el virus e impedir que infecte a la célula que se pone en el cultivo.

Abdala (CIGB-66) inició la Fase I/II de ensayos clínicos el 7 de diciembre de 2020 en Santiago de Cuba (Liz Armas Pedraza/Cubahora)

¿CUÁLES SON LAS CARACTERÍSTICAS PRINICPALES DE LA FASE III DE ABDALA?

Tipo de estudio, voluntarios involucrados y diseño general

Este es un estudio multicéntrico, controlado con placebo, aleatorizado y a doble ciegas. De acuerdo con Marta Ayala, directora general del CIGB, la Fase III del ensayo clínico de Abdala tiene varios objetivos: demostrar la eficacia del candidato vacunal, su capacidad para proteger a los individuos vacunados en una proporción superior a los individuos que reciben el placebo y evaluar la seguridad del inmunógeno, requisito durante todo el desarrollo del producto, al igual que lo relacionado con la respuesta inmune.

El sitio clínico principal es el hospital Saturnino Lora, en Santiago de Cuba. Aun así, durante la Fase III del ensayo clínico participarán 48 mil voluntarios, distribuidos en los municipios cabecera de Santiago de Cuba, Guantánamo y Granma. Serán individuos entre los 19 y 80 años de edad.

Por otro lado, el diseño general del estudio contempla la administración de tres dosis separadas por dos semanas cada una. Catorce días después de la última dosis, se comenzará a evaluar, además de la inmunogenicidad y la seguridad, la eficacia del candidato vacunal.

“Es posible que entre lo que queda del mes de marzo y abril estemos completando la inmunización de todos los individuos y comenzaremos entonces a recoger resultados de la eficacia”, explicó Ayala.

El diseño general del estudio contempla la administración de tres dosis separadas por dos semanas cada una (Liz Armas Pedraza/Cubahora)

¿Qué es la eficacia y cómo se mide en el ensayo clínico?

La eficacia es la capacidad que tiene la vacuna de reducir la proporción de individuos que se enferman en el grupo vacunado, en comparación con el grupo de control. Por tanto, de acuerdo con Verena Muzio, directora de investigaciones clínicas del CIGB, se realiza un diseño metodológico que es ampliamente conocido en la evaluación de vacunas que exige, en primer lugar, realizar un estudio clínico controlado, donde los individuos que participan tienen la misma probabilidad de entrar en el grupo de control que en el grupo de vacunas.

“Esto no es decisión ni del voluntario, ni del médico, sino que se hace de acuerdo a unas listas aleatorias que existen para ello. También es un estudio a doble ciegas, porque ni el voluntario, ni el equipo de investigación, ni nadie, conocen a qué grupo fueron asignados. Durante todo el ensayo los individuos no saben si recibieron el control o la vacuna” confirmó Muzio.

La eficacia es la capacidad que tiene la vacuna de reducir la proporción de individuos que se enferman en el grupo vacunado, en comparación con el grupo de control (Liz Armas Pedraza/Cubahora)

Ahora bien, para evaluar dicha eficacia, se prevé realizar dos análisis interinos. Esto quiere decir que cuando se acumule un número determinado de casos, se hace corte para saber cómo se va comportando la eficacia. Cuando se acumula un 70% de ese tamaño previsto, se realiza otro análisis y se van dando elementos de eficacia.

Sobre el tema, Eulogio Pimentel, vicepresidente del grupo empresarial BioCubaFarma confirmó que, desde el mes de abril de 2020, la Organización Mundial de la Salud (OMS) habló de criterios que debía cumplir un ensayo clínico fase III para considerarse exitoso. Respecto a la eficacia, la OMS planteó que para que una vacuna se considere con éxito en el control de esta enfermedad viral deberá tener una eficacia de un 50 % o superior.

“Nosotros esperamos que la eficacia de nuestro candidato esté a la atura de las vacunas que ya están aprobadas en el mundo. Es lo expectativa a partir de la evidencia obtenida en los ensayos Fase I y II”, dijo Pimentel.

Producción del candidato vacunal Abdala

En el caso de la producción a escala industrial del candidato vacunal Abdala es preciso decir que, la proteína del candidato vacunal se produce en las instalaciones que por muchos años se ha utilizado en el CIGB para producir vacunas y otras proteínas recombinantes de uso humano. Por esta misma línea, la directora general del CIGB explicó que se ha estado trabajando intensamente en diferentes escalas de producción de esta vacuna, para tener las dosis suficientes que permitan poder ir, de manera escalonada, vacunando a toda la población cubana.

“La expresión de esa proteína en los fermentadores, cuando se purifica, se termina de poner en el bulbo, junto con el adyuvante, en las instalaciones de los Laboratorios Aica. Estas instalaciones también cumplen con un alto estándar para la producción de medicamentos y productos como vacunas preventivas”, aclaró Ayala.

El candidato vacunal Abdala se produce en una especialidad muy factible que es la fabricación en viales o bulbos, de los cuales, la empresa Aica tiene tres líneas de producción en unidades completamente distintas.

Al respecto, Antonio Vallín, director de los Laboratorios Aica declaró que está en proceso de inversión, además, una cuarta línea que debe terminar a mediados de este año su instalación. “Eso da una capacidad general de fabricación de viales o bulbos de alrededor de 46 millones de dosis; la que tenemos actualmente. Es importante remarcar que 46 millones de dosis no significan dosis de vacunas, sino viales. Si trabajamos con el CIGB, que es la fase en la que estamos ahora, en un producto multidosis, hay que multiplicar esa cantidad de unidades por cantidad de dosis que hay en los viales. Por ejemplo, si necesitamos 10 millones de dosis y en cada bulbo hay 10 dosis incluidas serían 100 millones de dosis que se pudieran fabricar teóricamente”, explicó.

Precisamente ese escalado productivo, dijo Vallín, es el que debe permitir que a la altura del mes de agosto entre Soberana 02 y Abdala haya capacidades suficientes para haber inmunizado a la población cubana.

De esta manera, cada una de las fases que atraviesan los cinco candidatos vacunales van más allá del hecho de desarrollar una vacuna. Todo este proceso, al fin y al cabo, se traduce en protección, inmunidad y felicidad colectiva.

Publicado el 20 marzo, 2021 en #COVID-19, Ciencia y Tecnología, Científicas, Cuba y etiquetado en , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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