Gritos por un nuevo orden social.

Por Pedro Pierre, publicado en Ruta Krítica, Ecuador.

La pandemia detuvo en parte las manifestaciones callejeras en muchos países, pero, visto el empeoramiento de la situación local y mundial, las calles vuelven a llenarse de gente. Protestan contra un sistema neoliberal promovido por los partidos de derecha y sus compinches de izquierda. Los cristianos evangélicos apoyan decididamente esta ideología de la prosperidad a costa de millones de muertos y muchos católicos siguen votando por esta derecha asesina. No hacen falta los signos y señales que gritan por un cambio de rumbo.

LA ROSA SOBRE EL CADÁVER

¡Impresionante esta imagen de una rosa sola sobre el cadáver amado que una familia pobre despedía! Una sencillez y una sabiduría impactante: la de los pobres que nos interpelan. ¡Un mensaje de rebeldía y esperanza!

En este tiempo de pandemia la muerte asedia las casas de los pobres y se lleva muchos de los suyos. Además el desempleo creciente crea más desesperanza todavía. Los jóvenes angustian, los adultos deprimen y los mayores desesperan. Mientras tanto las farmacias y las clínicas privadas se enriquecen a pasos agigantados mientras las medicinas escasean en los hospitales públicos, la economía se hunde sin parar, nuestros gobernantes se pasean campantes, hasta Roma en el caso de la vicepresidenta, los 12 muertos de las manifestaciones de hace más de un año esperan justicia, los partidos políticos se reparten las riquezas nacionales, los ricachones se adueñan de los bienes del país, los gringos hacen ejercicios militares frente a nuestras costas, y ¿el presidente? “¡Muy bien! Gracias.” ¿Cuándo se cambiará la pasividad por el reclamo organizado?

Al nivel de América Latina, vuelven por todas partes las manifestaciones del año pasado que logran nuevos logros para los sectores populares. Bolsonaro en Brasil tambalea, pero no cae todavía y supera las locuras de un Trump por fin defenestrado. En Chile los mapuches protestan porque no se le da un cupo de representantes en la redacción de una nueva Constitución. En Perú, paraíso de la corrupción gubernamental, las gentes siguen manifestando para que el nuevo mandatario tome un camino de justicia legal y de equidad económica. Colombia protesta y llora sus muertos en particular de los ex dirigentes de las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia) y los líderes sociales con un promedio de uno cada día. Los mexicanos no logran detener los innumerables femicidios. Los guatemaltecos llenan las calles de la capital para reclamar al gobierno políticas sociales. Los cubanos se quejan de las restricciones contra la isla de toda índole, impuestas por el gobierno norteamericano. Los huracanes, cada vez más violentos, azotan sin piedad a América Central con su larga lista de muertos y destrucciones…

Al nivel internacional la pandemia hunde las economías nacionales. Estados Unidos tiene el record de contagios y los muertos se acercan a los 300,000, o sea, 10% de su población, sin poder detener el desastre, clamando por una vacuna milagrosa. Europa se reconfina yregala miles de millones a sus bancos para que no colapsen. Por el coronavirus África está al asecho y Asia tiembla al mismo tiempo que firma acuerdos de cooperación comercial con China a la cabeza, pero sin Estados Unidos. Rusia grita de satisfacción por campañas de vacunación y ofrece su remedio contra la pandemia a precios bajos. Cuba también trabaja en la fabricación de una vacuna antiviral… Y la naturaleza sigue agonizando en las selvas del mundo, los mares del planeta y los glaciares de los polos que se derritan interminablemente…

Se puede decir que la situación nacional y mundial es alarmante y suicida por un sistema que se despreocupa de las personas y destruye el medio ambiente, porque los grandes banqueros y dueños de multinacionales buscan siempre más y más ganancias a costa de millones de hambrientos, de migrantes y de muertos, porque también siguen creciendo entre nosotros las pandemias de la indiferencia, la insolidaridad y la desorganización.

‘La rosa sobre el cadáver’ grita nuestro dolor, nuestra indignación, nuestra rebeldía y nuestra culpa: ¿Hasta cuándo? ¡Cuántos millones más hambrientos, de migrantes y muertos se van a necesitar para que nos decidamos a cambiar de rumbo al nivel personal, colectivo, nacional, continental y mundial!

‘La rosa sobre el cadáver’ grita también nuestra esperanza y nuestras ilusiones de otro mundo posible que se puede construir a partir de los pequeños gestos cotidianos que fortalezcan las utopías en marcha, débiles pero preñadas de un futuro mejor.

‘La rosa sobre el cadáver’ grita el llamado del papa Francisco en su última carta frente a un mundo herido y perdido. Grita por la “hermandad universal” que tanto hace falta por los rincones de nuestro país y de nuestro planeta. El papa nos propone una hoja de ruta a nuestro alcance con tres compromisos. ¿Quién no puede construir una “fraternidad sin barrera” agrandando el circulo de relaciones positivas? ¿Quién no puede lograr una “amistad social” que no se limite a los grupos de nuestra clase, nuestra raza, nuestra religión, nuestro ambiente cerrado? ¿Quién no puede vivir un “amor político” que, más allá de nuestros pequeños abrazos y nuestras preocupaciones materiales y espirituales, abarque el cambio estructural de una economía al servicio de las personas y una política como promoción del bien común?

Que ‘la rosa sobre el cadáver’ nos siga acusando, provocando y animando a trabajar los unos por los otros y amar sin mirar a quién.

¿Y LOS CRISTIANOS QUE VOTAN POR LA DERECHA ASESINA?

Comencemos diciendo que cada cual tiene el derecho de votar por quien le parece mejor. Pero no por eso uno tiene que dejar de reflexionar seriamente sobre su manera de votar y en particular los cristianos. Como ciudadanos la referencia para entender la validez de un programa de gobierno es su relación con los derechos humanos y de la naturaleza. Para un cristiano, otra referencia es el Evangelio de Jesús que nos da criterios para evaluar si un programa de gobierno es conforme a los objetivos del Reino.

Una particularidad de las elecciones de Estados Unidos no deja de llamar la atención: los analistas nos dicen, por una parte, que los evangélicos votaron en masa por Trump y que la mayoría de los latinos y los católicos también. Sí, es sorprendente que los latinos voten por un candidato que los insulta, los margina, los explota, los persigue, los aprisiona, los expulsa por millones, trata a sus mujeres como basura, defiende a la policía cuando los asesinan… y todo eso con la Biblia de los evangélicos en la mano.

¿No ve esta mayoría de latinos y de católicos lo que está pasando en América Latina? Los golpes de Estado contra la democracia en Honduras, en Paraguay, en Brasil… diseñados por los gobiernos norteamericanos y Trump en particular. ¿No ven las revancha en las urnas de los pueblos latinoamericanos en Argentina para reponer a Cristina Fernández como vice presidenta, en Chile para cambiar una Constitución neoliberal heredada de Pinochet, en Bolivia para elegir en primera vuelta candidatos del partido de Evo Morales, en Ecuador donde un presidente asesorado por la embajada norteamericana que traicionó sus propuestas de campaña electoral y optó por un neoliberalismo feroz, tiene 7 a 8% de opiniones favorables…? Es cierto que hay que saber que los grandes medios de información de Estados Unidos poco comunican lo que pasa en su ‘patio trasero’ si no les favorece.

En cuanto a los católicos, Trump, además de todos los atropellos arriba señalados, ha sido el campeón de las mentiras en sus intervenciones públicas al punto que las grandes corporaciones de las redes sociales dejaron de publicar muchas de estas mentiras y unos canales de televisión lo interrumpieron en varias entrevistas. Se entiende que un cristiano está por el respeto a la verdad y a los derechos humanos. Además la prioridad del mensaje y de las acciones de Jesús ha sido a favor de los pobres… tan vilmente maltratados en el gobierno de Trump.

Las cosas están peores si nos referimos al dinero o más bien a la riqueza, o sea a la acumulación sin límite de dinero, como pasa en Estados Unidos. Trump es el mayor defensor del capitalismo y el mayor promotor de las intervenciones armadas en el mundo para defender esta hegemonía capitalista, cuando se sabe que la acumulación de riquezas norteamericana se hace mediante el despojo a los más pobres y el saqueo de nuestras materias primas. “Con ese maldito dinero”, tal como lo califica Jesús, con nuestro dinero que nos roba, Trump nos invade, nos empobrece, nos domina militar, política, económica y culturalmente. No logro entender cómo pueden votar Trump sin tomar en cuenta estas contradicciones con la fe cristiana.

Pasó lo mismo en Ecuador cuando el referéndum de 2017, cuando todos los partidos políticos, menos el de la revolución ciudadana, votaron para confirmar las condiciones atropelladoras del FMI (Fondo Monetario Internacional) para los pobres. También apoyaron el “7 veces sí” sindicatos, organizaciones populares, CONAIE (Confederación de las Nacionalidades Indígenas del Ecuador), casándose con sus opresores seculares, como en un suicidio colectivo que hundió a los pobres en la situación catastrófica en la que nos encontramos actualmente. Vuelve la migración de hace 20 años por el feriado bancario patrocinado por Guillermo Laso: ¡Actualmente el Ministerio de las Relaciones Exteriores entrega cada día más de 400 pasaportes!

Para las próximas elecciones estos mismos partidos, todos menos el de la Revolución ciudadana de la lista 1, continúan apoyando el actual programa del gobierno de Lenin Moreno. ¿Cuántos católicos votarán por estos partidos corruptos, ladrones, evasores de impuestos, con su dinero en paraísos fiscales, privatizadores de la salud, la educación, el agua, los medios de comunicación y un largo etc.? Se olvidan de que Jesús dijo que “no se puede servir a Dios y al dinero”. Los criterios del Reino son la defensa y la protección de los pobres, lo opción y la solidaridad con ellos: deben ser los criterios de los católicos al momento de votar.

Recordemos lo que dice el libro bíblico del Sirácide: “Libra al pobre del oprimido…  Ofrecer un sacrificio con lo que pertenecía a los indigentes es condenar a muerte a un hijo en honor de su padre. El pan que mendigan es la vida de los pobres; el que se lo quita es un asesino. Mata a su prójimo el que le quita los medios para sobrevivir; retener el salario de un trabajador es lo mismo que derramar su sangre… No te hagas amigo de uno más fuerte y más rico que tú. Juntarías un cántaro de arcilla y una olla de fierro. El uno golpearía a la otra que se quebraría… Cuídate, pues, de dejarte engañar, y de venirte abajo por pura estupidez.”

Por una parte, dejemos de ser cómplices de los que nos dominan y nos engañan, por otra, ayudemos a otros a abrir los ojos y recobrar valentía y dignidad, en fin optemos por apoyar el proyecto de los pobres y a favor de ellos.

Publicado el 25 noviembre, 2020 en América Latina y etiquetado en , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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