Confluencias perversas y víctimas de otra “pandemia” en Estados Unidos, la del racismo. El caso de Michael Brown.

Por Deny Extremera San Martín, tomado de Cubadebate.

En agosto de 2014, la muerte de Michael Brown en Ferguson, Missouri, desató fuertes protestas que se extendieron por semanas. Brown, también desarmado, caminaba por la calle junto a un amigo cuando fue interceptado por un agente y recibió seis disparos (uno de ellos en la parte posterior de un brazo, lo cual indicaría que hubo disparos desde detrás, como afirmaron haber visto 15 testigos). El oficial sospechó que había sido el adolescente quien había robado cigarrillos en una tienda, según una alerta policial recibida poco antes.

Brown, un joven negro de 18 años y 1.90 m de estatura, tranquilo según sus vecinos –varias personas contaron que era conocido como un “gigante amable”, aun teniendo problemas propios de su edad y de una experiencia vital difícil–, se había graduado de la escuela secundaria solo días antes y empezaría su primer año en el instituto Vatterott College de capacitación profesional.

Meses después, en noviembre, un gran jurado que no dejó pasar la oportunidad de criminalizar a Brown decidió no imputar a Darren Wilson, el policía que disparó contra el joven, y estallaron violentas protestas. Wilson renunció al cuerpo policial. En marzo de 2015, el Departamento de Justicia informó que no procesaría a Wilson, aunque publicó un reporte en el que reconocía prejuicios raciales en el modo en que la policía y las cortes tratan a los afroestadounidenses.

Fue tras la muerte de Brown que una investigación de The Washington Post encontró que el FBI había registrado solo menos de la mitad de los tiroteos policiales fatales, “porque el reporte de esos hechos por los departamentos de policía es voluntario y muchas veces no se reportan”.

En un apartado bajo el título “Fuerza letal”, que aparece actualizado hasta junio de 2020, el diario ofrece una panorámica estadística de eventos en los que el fuego policial ha causado muertes en ese país.

La base de datos del Post –que registra cada tiroteo fatal en el país donde haya estado involucrado un policía en servicio desde el 1 de enero de 2015 y es actualizada regularmente– se basa primariamente en noticias, publicaciones en medios sociales y reportes policiales.

“El Post documenta solo los tiroteos en los cuales un oficial de policía en servicio dispara y mata a un civil, las circunstancias que más cercanamente se asemejan al asesinato de Michael Brown, que impulsó el movimiento de protesta desembocando en Black Lives Matter y en un creciente escrutinio sobre la rendición de cuentas de la policía a nivel nacional. El Post no registra las muertes de personas en custodia policial, tiroteos fatales por policías fuera de servicio o muertes que no hayan sido por disparos”, aclara el diario.

El análisis de más de cinco años de datos revela que “el número y las circunstancias de tiroteos fatales y la estadística demográfica de las víctimas han permanecido relativamente constantes desde 2015”.

Nacionalmente, la policía ha disparado y matado a casi la misma cifra de personas anualmente –alrededor de 1 000– desde que comenzó la base de datos. En total, desde el inicio de la base de datos, en enero de 2015, un total de 5 403 personas han muerto por disparos de la policía.

“La cifra anual ha sido impermeable a olas de protestas como las que han inundado las calles de EE.UU. tras la muerte de George Floyd a manos de la policía en Minneapolis. El número de muertos ha permanecido estable a pesar de las fluctuaciones en las tasas de criminalidad, cambios en las jefaturas policiales de las ciudades y el impulso nacional por una reforma de la Justicia criminal.

“Incluso en medio de la pandemia de COVID-19 y las restricciones que han mantenido a millones en sus casas por semanas, la policía disparó y mató este año a 463 personas hasta la primera semana de junio, 49 más que en el mismo periodo de 2019. En mayo, la policía disparó y mató a 110 personas, la cifra más alta para un mes desde que el Post comenzó a registrar esos incidentes”. (The Washington Post, 8 de junio, 2020)

“Aunque la mitad (49%) de las personas que han muerto por disparos de la policía son blancos, los afroestadounidenses (24% de las muertes) reciben disparos a una ‘tasa desproporcionada’”, advierte el rotativo.

“Los afroestadounidenses son menos del 13% de la población de EE.UU. (los blancos son el 62%), pero son matados por la policía a una tasa más de dos veces superior que la de los blancos. Los hispanos o latinos son también matados por la policía a una ‘tasa desproporcionada’”.

El profesor Philip Stinson, quien dirige el Programa de Justicia Criminal en la Universidad de Bowling Green State, en Ohio, colaboró con The Washington Post para crear la primera base de datos de oficiales de la policía arrestados, llevados a juicio, absueltos y sentenciados.

En recientes declaraciones a la BBC, dijo que “desde 2005 he estado recolectando los datos diariamente. Y lo que se ve es que desde entonces solo 110 oficiales han sido acusados de asesinato u homicidio resultantes de un tiroteo en servicio, aun cuando desde ese mismo año unas 15 000 personas murieron por disparos de un policía en servicio”.

Los datos recopilados por Stinson y el Post revelan que, de esos 110 uniformados, solo 35 han sido condenados por un crimen, principalmente por homicidio u homicidio involuntario.

“En esos 14 años desde 2005, solo tres oficiales fueron condenados por asesinato. Otros 22 fueron absueltos en un juicio por jurado y nueve absueltos en juicio sin jurado. Otros 10 casos fueron desestimados por un juez o un fiscal y hay más de 20 casos criminales pendientes contra oficiales de policía”, apuntó el académico.

Esto implica –concluyó– que si unas 1 000 personas mueren anualmente en Estados Unidos por disparos de agentes policiales, solo siete de estos son acusados de asesinato u homicidio y, de esos siete, solo dos o tres son condenados cada año, mayormente por homicidio.

“Hay varias razones por las que acusar y procesar a un policía es extremadamente difícil en Estados Unidos”, dijo a BBC Jonathan Blanks, experto en justicia criminal e investigador de The Foundation for Research on Equal Opportunity (FREOPP), un centro de estudios en Washington, DC.

“Quizás la razón principal es que la Corte Suprema ha interpretado nuestra Constitución de manera que permite a los oficiales utilizar cierta cantidad de fuerza en sus labores (…) Tienen el derecho de disparar y matar a una persona si lo consideran necesario, y tienen permitido usar una gran cantidad de violencia”.

Stinson, por su parte, recordó que “si el oficial tiene un ‘temor razonable’ de una amenaza inminente de resultar lesionado gravemente o de enfrentar una fuerza letal, entonces ese oficial está legalmente justificado a usar la fuerza letal (…) Es por eso que muchos fiscales locales se muestran renuentes a presentar cargos contra oficiales de la policía en casos vinculados con uso excesivo de fuerza, y, si se llega a juicio, los jurados a menudo no se inclinan a condenar al policía porque se piensa que es ‘injusto’ castigar a alguien que cometió un error cumpliendo su trabajo”.

“Hay un obstáculo legal casi infranqueable cuando oficiales policiales y funcionarios del Gobierno violan nuestros derechos constitucionales o civiles (…) la doctrina legal conocida como ‘inmunidad calificada’, que protege a policías y otros agentes del Gobierno de responsabilidad por actos ilegales e inconstitucionales, al tomar decisiones ‘razonables’ pero erróneas desde el punto de vista jurídico.

“La Corte Suprema creó en 1982 la ‘inmunidad cualificada’, que dio a oficiales gubernamentales inmunidad al violar derechos civiles y constitucionales, a menos que las víctimas puedan demostrar que se violaron derechos que estaban ‘claramente establecidos’. Requiere que la víctima identifique una decisión anterior por la Corte Suprema o una Corte Federal de Apelaciones, sosteniendo que una conducta idéntica bajo iguales circunstancias fue ilegal e inconstitucional. Si no existe precedente, el oficial sale impune.

“Por ejemplo, en noviembre de 2019, el sexto circuito de la Corte de Apelaciones de Estados Unidos sostuvo que policías de Tennessee que permitieron que su perro mordiese a un sospechoso que se había entregado no violaron ‘claramente’ la ley. La víctima citó un caso anterior, declarado inconstitucional, en que oficiales echaron su perro contra un sospechoso que se había entregado echándose en el piso con los brazos extendidos a los lados. Eso no fue suficiente, razonó la Corte, porque la víctima de Tennessee se había entregado sentándose en el piso y alzando sus brazos”.

“Cuando la Corte Suprema concibió la ‘inmunidad cualificada’, prometió que no daría ‘licencia para conductas ilegales’ a oficiales del Gobierno. Simplemente, lo ha hecho”. (USA Today, junio de 2020)

Al publicar la cifra de muertos por disparos policiales en lo que va de año hasta inicios de junio, The Washington Post señalaba que “la policía ha disparado y matado este año a casi 500 personas, a un promedio de unas tres por día. La cifra no incluye a aquellos que, como Floyd, murieron por otros medios”.

Publicado el 30 junio, 2020 en EE.UU, racismo, Uncategorized y etiquetado en , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Ven-Cuba

MIRO CUBA DESDE VENEZUELA CHAVISTA.

cubaconamalia.wordpress.com/

“La palabra no es para encubrir la verdad, sino para decirla” José Martí

La Santa Mambisa

Promoviendo la FE de nuestra cubanísima Revolución

RE-EVOLUCIÓN

Combatiendo al neofascismo internacional

Desenlace

La verdad sobre mi país. Un blog para desmentir a los cibermercenarios

Cuba por Siempre

"Cuba es pueblo que ama y cree, y goza en amar y creer." José Martí

yurisander

Teconolgía, periodismo y vida

Fundación País Digno

Abriendo espacios de diálogo y debate entre actores sociales, políticos e intelectuales orgánicos del movimiento popular

Herencias Culturales

Herencias Culturales Guantánamo

Solidaridad Latinoamericana

"Con los pobres de la tierra quiero yo mi suerte echar"

A %d blogueros les gusta esto: