Noche de sábado, momento para la poesía: Dulce María Loynaz

Por Brenda Murillo, con algunos elementos de EcuRed y del sitio los poetas.com

Dulce María Loynaz Muñoz fue una escritora cubana, considerada una de las principales figuras de la lírica cubana y universal. Mereció el premio Miguel de Cervantes en 1992. Nació en La Habana el 10 de diciembre de 1902.

Hija del general del Ejército Libertador Enrique Loynaz y del Castillo, autor de la letra del Himno Invasor, y de la cubana María de las Mercedes Muñoz Sañudo, aficionada al canto, la pintura y el piano. Estas influencias despertaron en la niña una gran pasión por la poesía y otras artes.

Sucesivamente nacieron sus hermanos: el 5 de abril de 1904Enrique. El 3 de agosto de 1906Carlos Manuel y el 11 de octubre de 1908, su única hermana, Flor. Todos fueron poetas, pero salvo poemas aislados de Enrique, publicados en la prensa y recogidos en antologías, los otros permanecieron voluntariamente inéditos.

Estos jóvenes no asistieron a colegio alguno, su formación corrió a cargo de preceptores en su hogar, con un sentido muy amplio y libre de su formación intelectual. Dulce María y Enrique se graduarían como abogados en la Universidad de La Habana. Carlos Manuel tendría una muy fuerte afición por la música, y Flor sería la más rebelde y liberal de toda la familia.

En 1927 con 24 años de edad, Dulce María se doctoró en Derecho Civil en la Universidad de La Habana, profesión que ejerció hasta 1961, siempre vinculada a asuntos de familia.

Desde niña, con solo diez años comenzó a escribir y ya en 1919 a los 17 años, aparecen publicados sus poemas “Invierno de almas” y “Vesperal” en el periódico “La Nación”. Ese año integró una pequeña orquesta familiar con sus hermanos en la que toca el piano y también escribió los “Diez Sonetos a Cristo” que publicaría la Revista de la Asociación Femenina de Camagüey, (año 1, no. 4 del mes de abril) con el título de “El Poema de Cristo”.

En 1920 viajó fuera de Cuba por vez primera, visitando los Estados Unidos. Ese sería el comienzo de los muchos viajes que realizaría con sus hermanos y luego con su segundo esposo por diversos destinos en Norteamérica y casi toda Europa. Sus viajes incluyeron visitas a TurquíaSiriaLibiaPalestina y Egipto. Visitó también México en 1937, varios países de América del Sur entre 1946 y 1947 y las Islas Canarias en 1947 y 1951, en donde fue declarada hija adoptiva.

Dulce María Loynaz había sido nominada en dos oportunidades por la Real Academia de la Lengua Española como candidata al Premio Cervantes, primero en 1984, ocasión en que resultó merecedor del y posteriormente.

Su obra literaria revela la maestría en el manejo del castellano, decantación del lenguaje, poder de síntesis, claridad, sencillez y sobriedad en la expresión lírica. Estas y otras facetas fueron valoradas para definitivamente otorgarle, el 5 de noviembre de 1992 el Premio de Literatura Miguel de Cervantes Saavedra. Su obra se impuso a la de otros ilustres e igualmente merecedores candidatos.

Este premio que la instaló nuevamente, ya en el ocaso de su vida, en los planos más estelares del mundo literario iberoamericano, se sumó a otros reconocimientos como el Premio de Periodismo “Isabel la Católica”, obtenido en 1991 por el conjunto de artículos sobre este personaje titulado “El último rosario de una reina”, publicados en el diario español ABC. En1993 viajó a España a recibir de manos del Rey Juan Carlos I el Premio “Miguel de Cervantes”, y allí le otorgan la Orden “Isabel La Católica” y el Premio “Federico García Lorca”.

Al amanecer del día 27 de abril de 1997, a los 94 años y afectada por el cáncer, falleció en su antigua mansión de la barriada de El Vedado, rodeada de obras de arte, recuerdos de viaje y una decena de perros, gozando del reconocimiento generalizado y universal dentro de las letras en lengua española.

Algunos de sus poemas:

TIERRA CANSADA

(Romance pequeño)

La tierra se va cansando,
la rosa no huele a rosa.
La tierra se va cansando
de entibiar semillas rotas,
y el cansando de la tierra
sube en la flor que deshoja
el viento… Y allí, en el viento
se queda…

La mariposa
volará toda una tarde
para reunir una gota
de miel…

Ya no son las frutas
tan dulces como eran otras…
Las canas enjutas hacen
azúcar flojo… Y la poca
uva, vino que no alegra…
La rosa no huele a rosa.
La tierra se va cansando
de la raíz a las hojas,
la tierra se va cansando.
(Rosa, rosita de aromas…,
la de la Virgen de Mayo,
la de mi blanca corona…
¿Que viento la deshojo?)
¡Me duele el alma de sola!…

(La Virgen se qued6 arriba
toda cubierta de rosas…)

¡No me esperes si me esperas,
Rosa mas linda que todas!…

La tierra se va cansando…
El corazón quiere sombra…

LOURDES

Esta muchacha esta pintada
en un papel de arroz que es transparente
a la luz; ella vuela en su papel
al aire… Vuela con las hojas secas
y con los suspires perdidos.
Es la muchacha de papel y fuga;
es la leve, la ingrávida
muchacha de papel iluminado,
la de colores de agua…
La que nadie se atrevería
a besar por el miedo de borrarla…

LA ORACIÓN DE LA ROSA

Padre nuestro que estás en la tierra; en la fuerce
y hermosa tierra;
en la tierra buena;

Santificado sea el nombre tuyo
que nadie sabe; que en ninguna forma
se atrevió a pronunciar este silencio
pequeño y delicado…, este
silencio que en el mundo
somos nosotras,
las rosas…

Venga también a nos, las pequeñitas
y dulces flores de la tierra,
el tu Reino prometido…,

Hágase en nos tu voluntad, aunque ella
sea que nuestra vida sólo dure
lo que dura una tarde…

El sol nuestro de cada día, dánoslo
para el único día nuestro…

Perdona nuestras deudas
-la de la espina,
la del perfume cada vez mas débil,
la de la miel que no alcanzó
para la sed de dos abejas…-,
así como nosotras perdonamos
a nuestros deudores los hombres,
que nos cortan, nos venden y nos llevan
a sus mentiras fúnebres,
a sus torpes o insulsas fiestas…

No nos dejes caer
nunca en la tentación de desear
la palabra vacía – ¡el cascabel
de las palabras!…-,
ni el moverse de pies
apresurados,
ni el corazón oscuro de
los animales que se pudre…
Mas líbranos de todo mal.
Amen.

LA SONRISA

Viendo allí todavía la sonrisa
de aquel Cristo tan pálido yo estaba:

Y era apenas sonrisa la imprecisa
medialuna que el labio dibujaba,
la albura melancólica y sumisa
de los dientes, que un poco se dejaba
ver la boca entreabierta…

La camisa
de brocado violeta le tiraba
de los frágiles hombros.

(Plata lisa
y oro rizado en el altar…)

Flotaba
en el silencio el eco de una risa,
de un murmullo que el aire no acababa
de llevar, mientras lánguida y remisa
la gente entre los bancos desfilaba.
Hacía ya algún tiempo que la misa
había terminado y aun volaba
leve el incienso; el soplo de la brisa
deshojaba las rosas y apagaba
los cirios…

La gran puerta de cornisa
barroca lentamente se cerraba
como un plegar de alas…

Indecisa,
sobre la faz del Cristo agonizaba
la luz… Despacio, luego más aprisa,
se puso todo obscuro… No quedaba
más que el Cristo sonriendo en la repisa.

Y cuando el Cristo se borró… yo estaba
viendo allí todavía la sonrisa.

LA HORMIGA

La miel guardé y se me agrió la miel:
-Mariposa con sed junto a mis rosas…-

Guardé la luz y se extinguió en lo obscuro:
-Noche la de tu amor… ¡Y sin auroras…! –

Guarde el beso… y el beso se hizo estrella,
dulzura muerta, claridad remota
y fría… -Tú en la tierra; yo en la tierra…
la tierra dura que se pega… -Ahora
guardo la estrella y me pregunto a veces
qué nueva frialdad será en la hora
de mañana, qué sal aun no probada,
¡qué sombra todavía entre mi sombra!…

TÚ, PAZ MÍA…

Tú, paz mía…
Aceite sobre mi mar en remolino,
gusto, sal de mi vida.

Tú, espejo milagroso
que no reflejas mis tinieblas
y reflejas la luz que ya no es mía…

Tú, jazmín dormido…
Estrella descolgada
para mi cielo tan vacío…

SONETO

Quiere el Amor Feliz -el que se posa
poco…- arrancar un verso al alma oscura:
¿Cuándo la miel necesitó dulzura?
¿Quién esencia de pomo echa en la rosa?

Quédese en hojarasca temblorosa
lo que no pudo ser fruta madura:
No se rima la dicha; se asegura
desnuda de palabras, se reposa…

Si el verso es sombra, ¿qué hace con el mío
la luz?… Si es luz…, la luz ¿por qué lo extraña?
¡Quién besar puede, bese y deje el frío

símbolo, el beso escrito!… ¡En la maraña
del mapa no está el agua azul del río,
ni se apoya en su nombre la montaña!…

Publicado el 22 febrero, 2020 en Cuba, Cultura, Historia y etiquetado en , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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