A Los cubanos de Costa Rica los detiene EE.UU.

Era imposible un acuerdo en el SICA por el simple expediente de que este es un problema bilateral.

Que la reunión de cancilleres del Sistema de Integración Centroamericana (SICA) convocada por Costa Rica para tratar la crisis de los emigrantes cubanos que atraviesan la región rumbo a Estados Unidos no lograra acuerdos, no sorprendió a nadie. Es lógico que así fuera porque todos los participantes en el encuentro, Ecuador, Colombia, Panamá, Costa Rica, Nicaragua, Honduras, Guatemala, México y otros, hasta llegar a dioce, poco tienen que ver con el problema, más allá de ser parte de la ruta que atraviesan, con no pocas dificultades, los isleños. Paradójicamente, el gran responsable de esa situación, que es el gobierno estadounidense, no envió a la reunión ni a su secretario de Estado ni a ninguno de sus adjuntos, para responder a las demandas expuestas en El Salvador, sede de la cita, contra una política migratoria norteamericana que discrimina brutalmente a los centroamericanos interesados en emigrar.

Era imposible un acuerdo en el SICA por el simple expediente de que este es un problema bilateral. No se trata de lograr un acto de magia, sino de cumplir los compromisos contraídos por las partes para lograr una emigración organizada, segura y humanitaria, propia del mundo civilizado en que vivimos.

La reunión del SICA sirvió, al menos, para que Centroamérica en su conjunto, y países como México, constataran de forma dolorosa la discriminación de la política migratoria de Estados Unidos hacia sus emigrantes: los niños de Guatemala o los denominados espaldas mojadas mexicanos.

Ante la imposibilidad de asumir una responsabilidad colectiva que no les compete, cada país del SICA anunciará de forma unilateral las medidas que tomará sobre los emigrantes cubanos, respetando el principio de autodeterminación de esas naciones.

Por su parte, Cuba ha insistido en que se respete la dignidad de los cubanos detenidos en Costa Rica, como personas que salieron del país legalmente, no han cometido ningún delito, y tienen las puertas abiertas para volver. El canciller cubano Bruno Rodríguez advirtió en la reunión que esos compatriotas suyos son víctimas de la politización del tema migratorio por parte del gobierno de los Estados Unidos, de la Ley de Ajuste Cubano y, en particular, de la aplicación de la llamada política de pies secos-pies mojados. Así lo admitió también el propio canciller de Costa Rica, Manuel González, quien confesó a los periodistas que esa Ley de Ajuste es un ‘imán’ que atrae a la emigración de la isla caribeña hacia Estados Unidos, motivo por el cual la solución del problema migratorio actual está ‘más allá de la región’. Para todos, la situación creada no es responsabilidad de Cuba, sino de Estados Unidos.

ANALISTA


 

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Publicado el 26 noviembre, 2015 en Migración. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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